Introducción
El cargo nació como misión temporal: propósito definido, alcance acotado y plazo. Un agente al que no se le puede decir qué, hasta dónde y hasta cuándo no llega a invocarse nunca.
El poder llegó antes que el título: primero la maquinaria de gobierno, después el nombre. En producto, el orden es el mismo: primero la capa que registra, después lo que se construye encima.
El shogunato corría sobre dos relojes: el registro, permanente; la ejecución, temporal. ShogunAI conserva ambos, y una delegación que no se puede revocar no es delegación sino cesión.
